Ediciones en línea > Edición.18 "Julio-Agosto" 2007
Nacimiento del Potro
Por: M.V.Z. Cert. Ernesto J. Viramontes Ramos
Comúnmente el mayor numero de potros nace durante la época de primavera y verano y por fortuna en esta especie se puede decir que aproximadamente el 80% de los partos se llevan a cabo sin problemas para la yegua o el potro, considerando que el tipo de pelvis de la yegua (oligopelvica) favorece la salida del producto durante el parto a diferencia del ganado bovino cuya hembra presenta mayor porcentaje de partos distócicos (parto laborioso o difícil) por ser platipelvica. Posiblemente las condiciones naturales de los antepasados del caballo actual que para sobrevivir desarrollaron su instinto de huida como defensa contra sus depredadores, favoreció a las yeguas para tener la mayor parte de las veces un parto rápido y relativamente fácil, especialmente en los animales criados en potreros, que conservan mayo grado de rusticidad.
Cuando las yeguas son inseminadas o se realiza la monta controlada una vez que se confirma la preñez es mas fácil estimar la fecha aproximada del parto, pero aun cuando se sabe que la gestación dura en promedio once meses es muy común que el parto se adelante una semana o bien se retrase dos semanas o mas. Si la monta fue en tropilla y se encuentran las yeguas en potrero, es más difícil estimar las fechas de nacimiento de los potros, registrar los nacimientos y cuidar el estado físico del potrillo y de su madre.
Un criador con experiencia sin embargo sabe con relativa precisión el momento en que se aproxima el parto, el cual se anuncia mediante algunos signos: las glándulas mamarias aumentan su tamaño, apareciendo una sustancia cerosa en el pezón, la grupa se baja o se hunde y comúnmente es indolente y se muestra tranquila hasta que viene el momento del parto manifestándose la yegua inquieta o agitada mirándose frecuentemente entre los flancos, presenta contracciones, su respiración es corta y frecuente, se hunde mas la grupa, se hecha y se levanta, pudiendo según la duración del parto expulsar el producto de pie, separando las patas o bien acostándose.
Lo primero que sale es la bolsa de líquido que contiene al potrillo la cual se desgarra, saliendo el llamado liquido amniótico, apareciendo el hocico y los cascos anteriores, seguidos de todo el cuerpo el cual resbala hasta el suelo, el cordón umbilical se estira rompiéndose, quedando el potro suelto o libre del claustro materno.
Los casos de riesgo para que no se logre el producto son principalmente: los partos prematuros debido a la falta de madurez del feto, las posiciones fetales anormales (presentación posterior o atravesado) golpes, caídas, enfermedades infecciosas de la madre, etc. Cuando una yegua inicia su trabajo de parto y el producto no es expulsado entre 30 y 45 minutos después, habrá que tomar precauciones para asistirla. En criaderos intensivos ya sea que las yeguas estén en paraderos, praderas, paddocks o corrales es necesario vigilar la expulsión completa de la placenta y hacer la desinfección correspondiente del ombligo.
Un potro saludable mueve la cabeza y al poco rato intenta enderezarse levantando el esternon, la madre lame al potro empezando por la cabeza, limpiando los orificios nasales y comúnmente la yegua emite un relincho suave para tranquilizar al potro, registrando ambos su olor para reconocerse, en ese momento se establece un vínculo indispensable para identificarse mudamente. Todo esto de la limpieza es muy importante por lo que cuando se practica un parto asistido debe darse tiempo para que se establezca este vinculo.
Después del aseo el potrillo intentara levantarse lo cual lograra después de varios intentos y se pondrá al lado de su madre, caminara tembloroso sobre sus extremidades llegando a veces a caer pero volviéndose a levantar, lo normal es que en un tiempo no mayor de dos horas después del parto el potro este de pie y pueda mamar el “calostro” que es la primera leche que produce la yegua después de parir la cual es rica en anticuerpos constituyendo una protección natural contra las infecciones (inmunidad pasiva) pero además es imprescindible para que el recién nacido pueda evacuar el “meconio” que es el excremento acumulado en su intestino durante su vida intrauterina.
Durante los primeros días de vida tanto el potrillo como su madre se separaran muy poco tiempo manteniendo un estrecho contacto, su forma de comunicarse es a través de suaves relinchos de la madre o del potrillo, el cual sus primeros días de vida pasara la mitad del tiempo durmiendo. Cuando el potrillo tiene contacto con otra yegua o un animal de mayor edad chasquea la mandíbula en señal de sumisión, lenguaje que entienden los otros ejemplares de su especie, pero además la madre se mantiene siempre alerta con lo cual el potro siente protección con la presencia materna, siendo en esta especie muy raro encontrar madres que no cuiden y vigilen a su cría. El potrillo por naturaleza es tímido siguiendo los esquemas propios de su especie, asustándose muy fácilmente con lo desconocido refugiándose al lado de su madre, la cual cuando ve un intruso se interpone entre este y su cría no dejando que se acerque demasiado. El recién nacido deberá aprender a reconocer a su madre y seguirla espontáneamente sin equivocarse y seguir a otro animal para lo cual le ayuda su madre reclamándolo pero existe el riesgo de que una yegua de mayor rango le robe la cría recién nacida creando en el potrillo perdida de identidad hacia su madre por lo cual hay que estar pendientes de esto sobre todo con las yeguas primerizas.
Después de que el potro tiene una semana de edad empieza a socializar con otros potros de su generación acercándose a ellos, primero con mucha cautela y timidez y hacia las tres o cuatro semanas empiezan a estrechar mas sus relaciones, callándose o rascandose mutuamente. Colocandose uno en sentido opuesto al otro tomando este comportamiento cada vez mas tiempo, alejándose con mayor frecuencia de su madre para convivir con otros potros.
Los machos jóvenes comúnmente tienen juegos mas agresivos que las hembras, sobre todo cuando tienen mayor edad, el potro se enseña a comer al lado de su madre probando la comida de ella, cuando se suministra grano o concentrado, así como en la pradera donde consume cada vez mas hierba complementado su alimentación con la leche materna. Las yeguas muy especialmente las de raza pura sangre ingles, durante la lactación del potro requieren de una alimentación balanceada o equilibrada ya que su organismo puede tener carencia de algunos elementos, perjudicando su salud, razón por la cual algunos criadores de caballos de carreras realizan periódicamente exámenes de sangre a las yeguas y otros en forma practica suplementan las yeguas que ven mas delgadas apartándolas de las que muestran mejor condición física, con lo cual el potro se beneficia al lado de su madre al compartir su alimento, lo importante de todo esto es vigilar que tanto la yegua como su cría no tengan carencias nutricionales.
Es así mismo de gran importancia en los primeros días de vida del potro ver si la yegua produce suficiente leche ya que en una etapa temprana la cría depende de la leche materna al 100% pudiendo mermar su desarrollo al no llenar requisitos básicos de alimentación, por lo cual es muy importante que la yegua se alimente adecuadamente durante la gestación para que pueda producir mas leche, sin detrimento de su estado físico.
Cuando el potro se aparta cada vez por mas tiempo de su madre disminuye el consumo de leche, buscando en la pradera diferentes hierbas desarrollando sus experiencias gustativas, lo cual redundara en su vida futura, esta es una de las razones por lo que la crianza en pradera beneficia al potrillo al aprender a seleccionar la hierba, independientemente de su vida social con otros potros, inclusive en la monta en tropilla con el semental.
La vida del potro sin embargo transcurre sin cambios drásticos hasta que viene el destete que probablemente sea una de las etapas difíciles de asimilar para el, ya que comúnmente no volverá a ver a su madre o cuando menos ya no compartirá su vida con ella
