Ediciones en línea > Edición.17 "Mayo-Junio" 2007

Sistema de Crianza de Ganado Equino

Por MVZ Ernesto J. Viramontes Ramos

Las explotaciones de equinos se pueden manejar bajo dos sistemas, que son: el extensivo y el intensivo, el cual será seleccionado de acuerdo al criterio del dueño y a las condiciones del terreno donde se desarrolla la explotación. El sistema extensivo, fue uno de los mas usados en el pasado ya que requiere de grandes extensiones de tierra, comúnmente sin desmonte o desmonte parcial, en algunas regiones muy accidentado o a veces muy desforestado e inhóspito, lógicamente que sobre todo en nuestro país, este tipo de explotaciones son cada vez menos numerosos y lo usual es que se combinen con la crianza de ganado bovino, siendo más comunes en la zona norte de México, cabe señalar que el clima tropical no es en términos generales muy propicio para esta especie, sobre todo en regiones excesivamente calientes y húmedas; y debe tomarse en cuenta así mismo que a nivel del mar, los caballos tienden a largo plazo, a disminuir su tamaño (alzada). Las explotaciones extensivas requieren como consecuencia cierto grado de rusticidad del ganado equino, debiendo adaptarse a las diferentes estaciones del año, terrenos escabrosos e irregulares, plantas espinosas, en algunos ranchos depredadores y comúnmente sobre todo en los potrillos por su extrema curiosidad, mordidas de víboras o animales venenosos, desde luego que mientras más grandes y alejados son los ranchos, más rusticidad y sobriedad deberán tener los animales para desarrollarse adecuadamente en un medio agreste en este tipo de explotaciones comúnmente es soltado.

Un semental con un lote de yeguas, para monta en tropilla, el número de yeguas usualmente es de 20 a 25 hembras, las cuales se juntan con el semental durante primavera y verano, ya que las yeguas se consideran poliéstricas estacionales y es en esta época  cuando ovulan regularmente, con este sistema de monta en “Tropilla”, cuando las yeguas tienen una edad adecuada, están sanas y el semental tiene buena fertilidad, se obtiene un buen porcentaje de yeguas gestantes y no es raro que todas queden preñadas, es la forma más natural de empadrarlas, pero las yeguas deben, al igual que el semental, estar habituadas al medio ambiente dónde se manejan. Comúnmente el semental se recoge durante el otoño e inverno a fin de reponerlo para el empadre del próximo año. 

Una vez que las yeguas han terminado de parir, el destete se lleva a cabo a los 6 a 8 meses, debiendo separar las hembras de los machos y en caso que se hiciera un lote mixto, no deberán dejarse juntos al cumplir el año de edad, algunos criaderos, durante el destete manejan y amansan los potrillos destinándolos para venta o reemplazo, estos últimos se sueltan comúnmente para recogerlos a una edad aproximada a los dos años para su arrendamiento, la edad ideal para cubrir las yeguas es a los tres años, aunque muchos criadores lo hacen a los dos años de edad. Este sistema de explotación implica desde luego mayores riesgos por accidentes u otras razones pero a cambio se bajan los costos, aunque se debe contar con grandes extensiones de terreno y no es el sistema ideal en animales muy selectos o delicados.

El sistema intensivo, sin embargo, es el mas empleado actualmente sobre todo en explotaciones pequeñas con animales de mucha estima y está basado o apoyado comúnmente en praderas inducidas, es decir, sembradas exprofeso con pastos específicos según la región y condiciones climáticas, pero además con una mezcla más adecuada a esta especie, desde mi personal punto de vista, considero que el equino es una animal de pradera, básicamente, es donde puede desarrollarse en condiciones ideales, habiendo mayor control en todos sentidos, vacunaciones, desparasitaciones, supervisión, etc. Éste sistema requiere de mayor inversión del dueño, ya que a las praderas hay que fertilizarlas, resembrarlas y regarlas oportunamente, así mismo es importantísimo manejarlas adecuadamente, no sobre pastorearlas, meter los animales cuando la pradera tiene el tamaño adecuado para el pastoreo, sacar los equinos antes de que esté muy corto el pasto y meter la carga animal de acuerdo al tamaño de las praderas, las cuales a su vez deben estar divididas para poder dar la rotación adecuada, el riego y fertilización si lo requiere, deben aplicarse en cuanto una pradera sea desalojada, es muy conveniente para calcular mas adecuadamente los días de pastoreo, dividir las praderas en secciones de tamaño igual, mediante cercas convenientes para la explotación de equinos, en mi opinión preferentemente fijas, ya que es común con las cercas eléctricas que se accidenten principalmente potrillos de poca edad.

Cabe mencionar que éste es otro costo que requieren las explotaciones intensivas, ya que dependiendo del material del que estén hechas las cercas será su valor, otro de los costos elevados de este sistema es desde luego el riego y mantenimiento de la pradera, pero los beneficios para los animales a pesar del costo, sobre todo en ejemplares muy selectos, lo justifica, bajo este sistema sobre todo en nuestro país, no conviene explotar animales de poco valor económico o tener criaderos muy grandes, sino tener más calidad que cantidad, a este sistema de explotación intensiva se han adecuado así mismo modalidades como es en unos casos soltar las yeguas de cría durante el día, recogiéndolas por la noche para que duerman en caballerizas, al igual que potros o potrancas, o bien los sementales. Otra modalidad es el tipo de empadre que puede consistir en soltar al semental en pradera con sus yeguas o bien, tener únicamente las yeguas en pradera y servirlas con el semental en monta controlada, o bien utilizar inseminación artificial, otras explotaciones mantienen todo el tiempo las yeguas en pradera con golpones o resguardos, principalmente como sombreaderos donde además pueden ser suplementadas las yeguas si lo requieren, pariendo en dicha pradera en forma natural; otros criadores acostumbran llevarlas a caballerizas grandes que sirven de parideros. Es muy importante tener en las praderas bebederos con agua limpia, en forma permanente y poner recipientes para colocar a los animales, sales mineralizadas específicas para ésta especie, sobre todo si el suelo es deficiente en algunas de ellas.

Una pradera bien pastoreada y manejada debe conservarse por largo tiempo, cinco o más años, según la región y resulta desde el punto de vista de bienestar para el caballo, la manera ideal de mantenerlos en la forma más apegada a su estilo de vida en su hábitat natural, solo que con mayores comodidades en cuanto a su provisión de agua y alimentos, especialmente cuando la pradera está bien establecida se da la rotación oportuna y se mantiene el agua limpia. Hay muchos criaderos que además suplementan a los potrillos, suministrando alimento  concentrado  por medio de corrales pequeños con entrada que solo permite el acceso a ellos. Es muy importante considerar que para que un potro alcance buen tamaño al llegar a la edad adulta, debe lograr la mitad de su desarrollo durante el primer año de vida, razón por la cual, durante ésta etapa debe alimentarse abundantemente para que no se interrumpa su crecimiento en ningún momento.

A poco tiempo de nacer, el potro debe consumir el calostro de su madre, pues esto aumenta la resistencia del aparato digestivo a las infecciones bacterianas, proporcionando además vitamina A, indispensable para el potrillo. Otro factor importante de la crianza en pradera en relación con los nacimientos en corrales, es que en estos existe mayor riesgo de infección del ombligo, lo cual puede provocar poli artritis (lesiones articulares), de cualquier suerte debe vigilarse el ombligo del potro al nacer y la expulsión oportuna de la placenta en la madre.

En la crianza de caballos finos como el pura sangre inglés, cuarto de milla, árabe, español, etc. No debe escatimarse el costo de la alimentación si está de por medio el desarrollo satisfactorio de los potros, por lo que sus raciones o el pastoreo no deben ser restringidos según el sistema de explotación para las yeguas de vientres sementales y especialmente potros en desarrollo, tomando conciencia de la conveniencia de ciertas prácticas y métodos convenientes para ésta especie. Existe notable diferencia en las mezclas de alimentos concentrados, empleados en las diferentes explotaciones. La avena es el grano más frecuentemente empleado y es común así mismo que la ración incluya grano de maíz rolado, salvado de trigo, harina de linaza, cebada, agregando en muchas ocasiones melaza y una mezcla de sales minerales, teniendo mucha importancia la relación de calcio y fósforo en esta especie, cuando la explotación cuenta con inviernos rigurosos el mejor forraje para la alimentación de los equinos es el heno de leguminosas muy bien henificado o achicalado. El heno de alfalfa en la alimentación de caballos debe ser de buena calidad, evitando que contenga polvo y mohos, no debiendo segarse tierno, sino cerca de la floración a fin de evitar que sea demasiado laxante, para esta especie el heno de alfalfa ha demostrado ser excelente como forraje único en los caballos cuando los animales no son sometidos a trabajo, sin embargo otros criadores lo mezclan cuando el heno de alfalfa es de primera con heno de graolinias, dando una tercera parte o la mitad de heno de alfalfa y el resto de heno de avena de maíz o trigo. A la alfalfa se le ha llamado el oro verde por sus propiedades alimenticias, especialmente por su alto contenido proteico, de calcio y vitamina A, considerando además que la proteína de el heno de alfalfa es más digestible que la de otros forrajes de leguminosas.

Así mismo su elevado contenido de calcio de %1.47 en promedio es de gran importancia en la cría y desarrollo de los potros y en las yeguas de vientre, por otra parte, el heno de alfalfa de buena calidad tiene un elevado valor en vitamina A, a consecuencia de su riqueza en caroteno un buen heno de alfalfa y una mezcla adecuada de sales minerales, a demostrado, inclusive ser suficiente como alimento en caballos sometidos a un trabajo ligero, pudiendo agregar si el trabajo es más intenso, una pequeña ración de alimento balanceado de buena calidad para aportarle mayor energía sin detrimento de su condición física y estado de carnes. Usualmente la proporción de granos o concentrado de los alimentos balanceados se suministran en la cantidad de 1kg. por cada 100kgs. de peso vivo, es decir, que un animal de 500kgs. debe comer 5kgs. de alimento en dos piensos como regla general. Por último cabe señalar que la explotación de ganado equino no es fácil en nuestro país, por los altos costos del agua y la producción de forrajes y granos, teniendo el criador una gran responsabilidad al explotar o producir ejemplares de ésta especie, considerado por muchos como el rey de los animales domésticos.


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